ENVIDIA SANA

Artículo publicado en el  periódico La Rioja - 13 Julio 2005  

-¡Hola Gárgola ¡ ¿que tal estamos?.

– Muy bien, hablando con mis compañeras sobre el picadillo que se traen las Gemelas.

- Te refieres a las torres de San Pedro y San Pablo.

– Sí, las mismas. Llevan unos días calculando a cual de ellas la miran más los turistas y logroñeses. Se les oye decir: ese grupo se acerca a mí porque soy más estilizada y la otra responde que se acercan a ella para hacer mejores fotos, porque es dos años más antigua. Y así están todos los veranos. Pero hace unos días que, vienen los turistas y ciudadanos en general, y no se ponen ni al lado de una, ni de la otra; van directamente a la parte norte de la Concatedral. ¡ Claro ¡. La torre de San Pablo no llega a ver lo que allí pasa y la de San Pedro aprovecha para decirle que su perfil norte ha quedado muy bonito después de su limpieza y es lo que atrae a los turistas. Pero lo cierto, según me ha dicho mi compañera (la que esta más al norte, en la torre de San Pedro), es que todo el mundo va a ver los nuevos contenedores soterrados.

- Los he visto, parecen cuatro buzones de correos, una forma de luchar contra la contaminación visual de la zona.

- Sí, ahora ya sabemos lo que son, pero, cuando comenzaron las obras, pensamos que iban a hacer cualquier otra cosa. No vimos a ningún arqueólogo haciendo el estudio del agujero realizado.

- Igual no os habéis fijado bien, porque los arqueólogos no visten de ninguna forma especial. Y pudiendo hacerlo bien, ¿por qué lo van a  hacer mal?.

– Ya sabes que en este espacio estaba el Palacio del Obispo desde 1224, y aunque nosotras llegamos 5 siglos más tarde, el edificio estuvo hasta mediados del siglo XIX. Por entonces, la fuente del Obispo era muy conocida, que según cuentan manaba la misma agua que la fuente de San Agustín. Por eso, pensamos en un principio, que iban a hacer una piscina para estos calores y ¡ con esa rica agua ¡. Otros, decían que iban a hacer un panteón ya que cerca de ese terreno estaba el antiguo cementerio de La Redonda. Ni una cosa ni la otra; ya hemos visto para lo que es, pero sería bueno que cuando se perfore el Casco Antiguo, pasen los arqueólogos y realicen un informe; así sabremos lo que había antes del cemento.

- Espero que así sea; y ¡ no sea mala ¡ Y cuéntele a su torre lo que pasa, que la  envidia es muy mala, aunque sea sana.   

 

 

Federico Soldevilla Agreda

 

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