Hace unos añosreflexiones de una gárgola

Artículo publicado en el  periódico La Rioja - 22 Agosto 2003  

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¡ Hola ¡ Digamos que me llamo Pablina: soy una simple gárgola, o, ¿tendría que decir que era?.   A lo que estamos: pertenezco a la torre de San Pablo de la Concatedral de La Redonda.

¡ Ya veo que no sabíais que las torres de La Redonda tenían nombre ¡ ¡ Pues sí ¡

Allá por 1615 ya se ve la necesidad, bien sea por creencias, por ornato o por boato, de levantar dichas torres.

Se habla con Juan Raón un luxemburgués afincado en Calahorra sobre el proyecto. Este realiza unos bocetos, teniendo en cuenta otras torres cercanas, como la de Santo Tomas (Haro) y la torre de Labastida.

El 28 de Junio de 1742 el maestro Juan Bautista Arbaiza y un grupo de maestros de obras se reúnen para acondicionar el solar situado a los pies de iglesia, que había sido regalado por el Ayuntamiento, para la edificación de las torres y la Capilla entre ellas. Como las obras eran muy costosas, y había pocos medios en Agosto de 1745, se derriba la ermita logroñesa de San Lázaro con el objeto de usar las piedras en la construcción de las torres.

Las obras fueron lentas; se paraban, siempre por la misma causa: la falta de pecunio.

En Noviembre de 1754 y bajo las órdenes de Martín de Beratúa, se finaliza la torre de San Pablo (la del lado sur). Hay que esperar hasta el 7 Agosto de 1756 para dar las dos torres por terminadas: la de San Pablo (al Sur) y la de San Pedro (al Norte).

El 6 de Septiembre de 1762, y tras 20 años de espera, se bendicen las torres junto con la Capilla de Nuestra Señora de Los Ángeles.

Don Baldomero y yo nos veiamos- Foto: FedeDespués de contaros estos detalles de la construcción de las torres de La Redonda, os digo que no sé desde dónde os escribo, puesto que si vais a buscarme no me encontrareis; yo estaba en la anteriormente descrita torre de San Pablo, bajo el cuerpo dedicado a conjuratorio, en la esquina más al sur de la torre, donde confluyen las calles Portales (antigua, de la Herventia, del Mercado, de la República, de La Paz o de Gral Mola) y la Plaza del Mercado (antigua, Plaza de la Constitución desde 1821 al 1937 o Plaza de los Héroes del Alcázar desde 1937 al 1979); allí mismo desemboca la calle Marques de Vallejo (antigua calle de la Compañía). Desde mi ubicación veía perfectamente, cuando el arbolado lo permitía, las antiguas estatuas de los Reyes Godos; posteriormente, y hasta que caí, a Don Baldomero Espartero. Ya he dicho que caí; no os puedo decir el día concreto, el año sí: el año pasado. La altura es considerable, el golpe violento; suerte que no tropecé con nadie; lo peor fue el ser ignorada, estuve un tiempo en la calle junto a mi torre, nadie se fijo en mí. Luego enfrente junto a los portalillos y más tarde ya no sé dónde estoy, si en un vertedero, en un cajón en el museo, ¡ No lo sé ¡

Hermanas - Foto: Fede

Después de lo que me ha pasado pienso que qué suerte tienen ahora los vehículos a los cuales es obligatorio pasarles unas revisiones periódicas llamadas ITV, en las cuales revisan sus elementos principales. Si esto se hiciera periódicamente en los edificios, lo mismo yo no habría caído.

Tengo mucho que contar, pues mucho es lo que he visto; espero poder seguir haciéndolo desde donde esté. Antes de despedirme, lo que me alegra es que por fin han llegado los andamios al pórtico de Los Ángeles (en la Concatedral de La Redonda) y el brazo de La Asunción que tanto tiempo lleva sujetando el angelito de su derecha pueda volver a su posición y no acabe como yo. Hasta pronto.

Andamios llegaron Agosto 2003 - Foto: Fede

La Asunción y su fiel angelito - Foto: Fede

Autor: Federico Soldevilla Agreda 

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