Barrio de la Villanueva

Artículo publicado en el  periódico La Rioja - 04 Diciembre 2005  

¡ Otra vez hablamos de intervenir en la mal llamada Judería de Logroño ¡

Como dijo el Concejal del Casco Antiguo en la rueda de prensa sobre esta nueva intervención “ No es la Judería sino el Barrio de la Villanueva según dicen los expertos y muy expertos”.

Siendo así, debemos cambiar la costumbre de referirnos a la Judería cuando queremos hablar del Barrio de la Villanueva. Esto es muy importante, ya que la toponimia nos da muchos datos y referencias que deben ser fiables. Si hasta ahora no se habían realizado estudios sobre este tema, era disculpable; pero ahora sabemos que no hubo en esta zona un asentamiento judío. Pudieron existir varios vecinos de este barrio que fueran judíos pero no más que en otros barrios de Logroño.

Otro dato que proporcionaba el Concejal era el encargo del proyecto a dos arquitectos de reconocido prestigio.

En una tierra como la nuestra y en que estamos apostando por los emprendedores, sería lógico que, en este proyecto, podrían participar también otros arquitectos, y así poder llegar algún día a obtener el mismo prestigio que los contratados. Los proyectos deben ser buenos por sí mismos, no por quien los firme. Siendo un concurso abierto, se pueden lucir los ya conocidos y adquirir prestigio los menos conocidos. “ Con un buen proyecto “.

A estos profesionales, habrá que darles unas pautas o directrices de lo que queremos hacer (Lo primero es tener claro que hacer, como y donde lo vamos a hacer). Perdonadme la comparación; si voy a un peluquero que no me conoce, tendré que decirle: que corte de pelo quiero, que me deje esto o aquello y que no me quite de aquí porque debajo hay una cicatriz, o algo que quiero conservar. Con esto, quiero decir que habrá que contarles qué es el Barrio de la Villanueva, su historia y cómo ha llegado a ser lo que es.

Para esto, y sabiendo que hay expertos, es de recibo que sean ellos los que asesoren a los técnicos que vayan a intervenir. Que les cuenten; que este barrio, en principio, fue extramuros (fuera de las murallas). Y fue destruido totalmente por un incendio en el siglo XIV . Que les digan que surgió un nuevo barrio sobre el antiguo (digo sobre porque en esa época no se hacían aparcamientos subterráneos; conservando los lagares, prensas y bodegas existentes).

Que les expliquen que, en 1507, se hacen y reforman las murallas para incluir a este barrio dentro de ellas. Por lo cual, es fácil que, en cualquier intervención, aparezcan restos de ambas murallas (las anteriores al siglo XVI al oeste y la nuevas al este).

Este barrio ha sido abandonado social y económicamente; todos hemos contribuido un poco a ello; los que lo ignoramos, y los que compran últimos pisos sin intención de arreglarlos que traen la ruina a los inmuebles.

Esto ha sido sobre todo en el siglo XX y XXI.

Será necesario contarles que está formado, desde su creación, por siete calles, comunicadas todas ellas por una arteria principal, conocida en el siglo XVI como “Calle de la Villanueva o Barrio Mercado”, que es desde 1896, la que conocemos como Calle José Rodríguez Paterna (el cual fue alcalde de Logroño entre 1885 y 1891). Que en esta misma calle, existen unos soportales franqueados por pilares octogonales y una columna lisa que parece más antigua, pero que pueden ser todas ellas del siglo XVI. Sobre la columna diferente, podemos ver el escudo de armas de Martín Salcedo, que en 1503 era Procurador de Logroño y está enterrado en la Iglesia de Palacio. En la esquina con la actual calle de los Baños, vemos medio edificio que también conserva su escudo heráldico y la numeración del primer vecindario de Logroño de 1772 el 634, que nos cuenta que la casa era propiedad (y la habitaba) D. Pedro Bustamante; el escudo recoge más de un linaje: el de los Bustamante, de Jiménez Enciso, de los Salazar y otro sin determinar. Si seguimos más adelante, vemos una hermosa fachada del siglo XVIII, la que corresponde al Archivo Histórico Provincial de La Rioja, realizada por su propietario D. Mathias de Oribe en 1793, de la cual se dijo que era la fachada más suntuosa de Logroño. Hubo otro edificio con alguna similitud a este un poco más adelante, donde estuvo la Diputación Provincial y que dejó paso a las Escuelas de San Bernabé, que aún hay podemos observar. Hay que seguir contándoles muchas más cosas a estos técnicos para que el proyecto sea vivo y recupere parte de su historia. Es importante, como decía al principio, los nombres que han recibido las calles (la toponimia), porque nos dan muchos datos. Por ejemplo: la primera calle empezando por el sur era “la calle los Hierros o los Yerros”, conocida por ambos nombres en el siglo XVIII, en la cual existía una gran herrería. Es de las últimas calles que se abren al Muro de Carmelitas, lo cual lo hace en 1858. La siguiente: “La calle Hospital – Del Rejón - Hospital Viejo- Hospital de la Villanueva”, es claro lo que nos indica, que existía un hospital así, se puede ver en documentos del siglo XVI, cuando se quieren unificar los hospitales existentes en uno. ” La calle de Diego Herrador – De la Brava ” en el siglo XVIII en la que viven los herederos de María la Brava, en esta calle.

“La calle de Pedro de Enciso – Del Horno de la Villanueva – Del Horno” en el siglo XVII Declara Pedro Bustamante que el horno de pan (de su casa) se encuentra en esta calle. ” La calle del Trujal – De Velasco – De Pablo Iglesias – De Los Baños ”, en el siglo XVI. Se declaran dos trujales, y la actual denominación viene por la existencia de baños higiénicos en esta calle. También declaraba en esta misma calle, en 1772, la existencia de la bodega de D. Mathias de Oribe.

“La calle de la Matanza – De San Roque “, en la que queda una portada del siglo XVI. “ La calle de San Gil “ es la última de las siete; pero tenemos otras perpendiculares a estas, la travesía de San Roque y la calle del Ochavo, ya que la unión entre la calle del Horno y la calle de la Brava no existía.

Al barrio de la Villanueva se podía acceder en el siglo XVI por dos puertas: la “Puerta de San Francisco”, al Norte, y la “Puerta Nueva” o de La Herventia, al Sur, habiendo quedado sin uso la antigua “Puerta de la Cadena”. Otro dato importante que deben conocer es que alrededor de las murallas existía la cava (foso), lleno de agua que solía desembocar cerca del Convento de San Francisco al Ebro.

Hay mil detalles que contarles a los técnicos y a los que tomen las decisiones de la intervención a realizar, en esta y en otras zonas del Casco Antiguo. No son sólo solares, sino también archivos silenciosos de nuestra historia, lo cuál se debe tener en cuenta al planificar e intervenir.

 

Federico Soldevilla Agreda

 

 

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